miércoles, 8 de enero de 2020

La Otra Pedagogía Nadie libera a nadie, ni nadie se libera solo. Los humanos se liberan en comunión Escuela Autónoma Red Paulo Freire Número 4 Presentación y advertencia Cuando se supo por primera vez que "La Cueva del Tlacuache" entraba a la lucha feminista, la pregunta que surgió fue ¿Estarán seguros en lo que se meten? Y no se mal entiendan estas palabras y menos se caiga en prejuicios. Cuando se habla de feminismo, se habla de conceptos complejos los cuales se encuentran en fronteras difusas, a eso se refiere el embrollo que es estudiar el feminismo. Pero la admiración nos embargó al saber que el proyecto de La Cueva va más allá de la lucha feminista, sino que vira hacia una Pedagogía-feminista, un feminismo pedagógico. Qué implica ello, es revirar, es releer el mundo -como lo diría Freire- con perspectiva de género. Esto involucra la resignificación y la aprehensión de un feminismo que además de teórico, sea práctico, militante e incluyente. Desde nuestra trinchera, no podemos más que realizar un aporte teórico e histórico sobre el feminismo y sus diversas visiones en la lucha por la emancipación femenina (abarcando todo el espectro de la palabra, de manera inclusiva). Al tiempo que aplaudimos este esfuerzo por la Cueva de ir más allá de la visibilización de la mujer y su lucha, sino llevarlo al siguiente nivel que es el proceso educativo, el cual implica una serie de complejidades como lo es la des-educación, la educación y finalmente la aprehensión que culmine en una práctica diaria que concluya con la lucha codo a codo entre hombres y mujeres. Advertimos que es necesario tener una amplitud de mente, es necesario estar seguro de querer embarcarse en esta aventura, pues el feminismo implica dejar atrás actitudes y formas de relacionarse, cambiar el discurso (en cual no sólo tiene de manera inherente el lenguaje). Es luchar contra un sistema no solo patriarcal, sino capitalista que está dispuesto a poner todo tipo de sanjas que obstruyan la lucha por la liberación. Es mirar y apreciar la lucha de las mujeres, ser compañeros, ser amigos, ser más allá. Tal vez llegamos tarde a la discusión, pero aún es tiempo para cambiar las cosas, aún es posible crear Otra Pedagogía con una visión de género, esto es parte de la lucha por la emancipación humana. Y qué más si este contexto es propicio para realizar nuevos análisis, y qué más cuando el sistema nos proporciona las armas para dirigirlas a sí mismo. Desde la Otra Pedagogía les decimos "Vivan las mujeres libres, rebeldes y locas". Feminismo El concepto de feminismo es bastante amplio, y diversas mujeres, hombres, colectivos, partidos políticos y sociedades tienen sus propias definiciones, cada una de ellas converge y al mismo tiempo tienen sus diferencias. Se pude definir al feminismo de manera muy general -y admitiéndolo- posiblemente erróneo, de la siguiente manera: es un movimiento político, social, económico y cultural desempeñado por mujeres (aunque también participan los hombres) de lucha y resistencia ante un sistema social basado en las relaciones patriarcales desde una posición teórico-práctica. Se espera no haber omitido algún concepto clave, pero de serlo tengan absoluta libertad de modificarlo o aumentarlo. Si bien este concepto es "relativamente" nuevo, tiene dos etapas de boom, la primera es con los movimientos sufragistas, es decir, la lucha por el derecho de la mujer al voto, pues recordemos que en muchos países ni siquiera era considerada una ciudadana; y el segundo a partir de los movimientos estudiantiles obreros de 1968, cuando las luchas de las minorías salen de su invisibilización y se lanzan a las calles a gritar "aquí estamos". En la década de los cuarenta, en el ámbito literario, será Simone de Beauvoir con su texto " El segundo sexo", donde sentará parte de lo que sería el feminismo del siglo XX. Aunque las luchas femeninas tienen de hecho ya varias decenas de años, es a partir de la segunda mitad del siglo XX que aparecen las luchas reivindicativas, es decir la praxis. A manera de hipótesis, es también con el posmodernismo con quien, según esta filosofía, aparecen las luchas sociales de las minorías, las microhistorias. Para esta filosofía, las microhistorias se antepondrán a los llamados "grandes relatos": el capitalismo, el iluminismo, el racionalismo y el marxismo, sin embargo, a partir de la lucha de los sectores homosexuales (hablando de manera general) y de las mujeres, es que aparece el relato del machismo o patriarcado. El sistema patriarcal Cuando pensamos en machismo o en un sistema patriarcal ¿qué es lo primero que nos viene a la mente? ¿La dominación del hombre sobre la mujer? ¿Las relaciones de poder que se ejercen dentro de diversos sistemas sociales, la familia, los amigos, dentro de instituciones? A decir verdad, es todo y más. El sistema patriarcal reproduce las acciones machistas dentro de las sociedades estableciendo relaciones de poder, es decir, que no sólo existen relaciones determinadas por la economía o la política, sino también de género. Se caería en un craso error afirmar que todas las sociedades han y son machistas o patriarcales, pues recordemos que existieron y en algunas partes del mundo aún existen tribus que se establecen bajo el matriarcado, aunque están casi extintas, ellas nos impiden poder hacer un absolutismo. En fin, el sistema, el cual es un ente bastante complejo, ha creado y reproducido actitudes las cuales se han naturalizado y normalizado dentro de las sociedades. Los mayores aparatos de reproducción son la familia y la escuela. Veamos pues, cada una de ellas: La familia es el primer contacto social que tienen tanto mujeres como hombres, dentro de este núcleo de forman roles y estructuras generalmente verticales en las que la mujer en caso de ser una familia heteropatriarcal (por poner el ejemplo), siempre toma el rol secundario, a menos claro, que se trate de una familia de madres solteras, divorciadas, etc., no importa la categoría. En ella si se establece una jerarquía "matriarcal", pero que a fin de cuentas también reproduce el sistema patriarcal. En unos momentos se ahondará en este tipo de familia. Las familias heteropatriarcales tienen la facilidad de establecer en muchos casos jerarquías que son impuestos de manera imperceptible. Es lo que se llama micromachismo, las cuales son relaciones sociales e interacciones en donde de forma imperceptible, como se mencionó, se establecen relaciones de sometimiento del hombre a la mujer, por poner un ejemplo, cuando en una pareja de novios la chica pide permiso al chico para salir o pregunta si se molestará por salir con un grupo de amigos. En este ejemplo, ella fomenta sin darse cuenta tal vez, la relación de sometimiento y el hombre la refuerza según la actitud frente al caso. Los roles de género, en el caso de la familia, se refuerzan por medio de los juegos en el caso de los niños, los hombres juegan al fútbol, con juguetes preparados para su "género", autos, figuras de acción. En el caso de las niñas, los juegos deben ser delicados, la idea de la "princesa" y la promesa de encontrar al príncipe azul en un enorme castillo, el cuál le ha de proveer la subsistencia y la felicidad. Los juguetes, pequeñas muñecas que simulan su futuro papel materno, cocinas y un mundo color de rosa. Pero cuando alguno de los dos géneros sale de las normas y roles preestablecidos por el sistema, éstos son reprimidos tanto por los padres como por la misma sociedad. En el caso de las familias con un solo padre o madre, los papeles también son reforzados, incluso, se atreve a afirmar que en el caso de las madres solteras se fortalece más el machismo, ello se debe a la situación en la que se encuentra la misma madre al ser "abandonada" por el proveedor (el hombre). En el caso de los niños, se establece que ellos serán el agente que proporcionará los medios (económicos en este caso) otorgándole un rol patriarcal dentro de la organización familiar. En el caso de las mujeres, a ellas se les asigna el lugar de la casa, el "pasivo", la que cuida y educa a los hijos y se encargará de reproducir y perpetuar el machismo en la familia. Por ende, tenemos de este modo, la forma en que el sistema dentro de las familias proporciona la impronta, que es naturalizado y termina por reproducirse de generación en generación. Dentro de la educación y más concretamente, dentro de los salones de clase, también estas prácticas se refuerzan de manera incisiva. Desde la elección de una carrera (en el caso de los jóvenes de secundaria y media superior), estableciendo disciplinas para hombres y mujeres, los ejemplos más claros son: pedagogía, docencia, artes, para mujeres; física, química, ingeniería para los varones. Dentro de las instituciones de educación encontraremos las prácticas del micromachismo como bien ya se ha ejemplificado. Otro ejemplo claro es el hostigamiento de los compañeros de salón o dentro de la institución educativa y a veces, por parte de los docentes. Así mismo, no pueden faltar “comentarios” machistas y sexistas que no hacen más que reforzar y reproducir. Feminismo o feminismos Es difícil, al menos para quien redacta este artículo, catalogar o separar en ramas las ideologías, pero a través de la historia de las mentalidades, queda claro que muchas de éstas llegan a subdividirse, lo que hace evidente que no son homogéneas. Según Pilar Sánchez Álvarez, después del auge del feminismo de los años 70, surgen dos corrientes, o más bien éste se bifurca en las siguientes corrientes: El primero es el llamado Feminismo de la igualdad, el cual se va a destacar por ser perteneciente a los partidos políticos. A través de políticas y reformas pretenderá o pretende abolir los roles sociales que son un constructo de la misma sociedad. La segunda corriente será la del Feminismo de la Diferencia y que, aunque los dos son de activismo y militancia, las feministas de la diferencia se organizarán en colectivos y, en donde radicará la diferencia con el feminismo de la igualdad, será en que estas segundas pensarán “sobre ellas mismas desde dentro, buscando la libertad desde la diferencia sexual, abogando por identificar y defender las características propias de la mujer”.1 Estas feministas se caracterizan por pertenecer, en su mayoría, a una corriente ácrata o anarquista, tema del que se hablará en el siguiente número. Además, se integrarán conceptos como lucha de clases dentro de un sistema patriarcal, la cuestión de género y el indigenismo, en otras palabras, el feminismo de la diferencia abarcará temas más amplios pero que sin duda alguna está inmersa la problemática del género y la opresión del machismo. Las misma Pilar Sánchez enuncia una serie de nuevos feminismos los cuales ampliarán su margen de lucha y militancia: Anarcofeminismo, Ecofeminismo, Ecofeminismo cultural, feminismo radical, ecofeminismo social, etc. De estas corrientes surge una muy interesante la cual se denomina Feminismo holístico, que viene del feminismo de la diferencia. Este feminismo surge de la idea de que hombres y mujeres no son iguales y, por ende, no es posible buscar la igualdad entre los géneros, sino 1 Para evitar caer en academicismos, cada vez que exista alguna cita se referenciará al autor o autora y se entrecomillarán las mismas citas, pero no habrá una disciplina de citar y poner referencias. Al final del texto se incluirán los artículos, ponencias, audios o videos de donde se ha obtenido la información con la idea de ampliar el conocimiento de quien tenga curiosidad. que se debe hacer una diferenciación partiendo del lenguaje y del mismo simbolismo, pues estos dos conceptos se encuentran sujetos al sistema patriarcal. A final de cuentas, como se menciona unas líneas atrás, el feminismo se adapta a los contextos, circunstancias, necesidades de lucha y objetivos de las feministas. Un poco de historia, las mujeres, las luchas femeninas y el feminismo en la historia Al igual que muchas ideologías, o teorías, por más radicales que se llamen, estas surgen o vienen generalmente de las clases altas debido a la “facilidad” y “acceso” que tienen a la educación, por ejemplo: el anarquismo, el marxismo y en este caso, el feminismo. Lo que no es posible determinar es la famosa pregunta ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? No se sabe si a partir de la opresión de la que vivía la mujer se planteó una teoría feminista o si primero se planteó la teoría. Lo que sí se sabe, es que la lucha de las mujeres cuenta con varios siglos de lucha, sobre todo, que la mujer ha desempeñado un papel realmente importante en varios procesos históricos coyunturales. Hay quienes remontan la cuestión del feminismo hacia el siglo XIII, con el planteamiento de una Iglesia de la mujer, idea promulgada por Guillermine de Bohemia. Otras autoras sitúan el feminismo en la época de las brujas. Recordemos que el tema de la brujería tenía más que ver con la idea del conocimiento, es algo muy parecido a la inquisición. Las mujeres que tenían un conocimiento o una práctica que superaba los postulados de la época, en especial los de la Iglesia, eran tachadas de brujas y ofrecidas como sacrificio para el perdón de los pobladores, lo que evidentemente habla de la intolerancia de la Iglesia cual sea el nombre que ésta tenga (católica, cristiana, islamista, etc.). pero es Susana Gamba quien plantea que es hasta la lucha de las mujeres sufragistas que se habla de la autonomía de las mujeres. Poco conocida es la historia de las mujeres en la Revolución francesa de 1789, aquella que trajo el Estado moderno, las ideas liberales inglesas y de la Ilustración y lo que hoy conocemos como sistema mundo. Comenzando con que el populacho que participó en la toma de la Bastilla, los campesinos que llegaron a las ciudades francesas a exigir alimento para los pobres eran mujeres. Ellas se integraron en la lucha de los hombres (que hay que aseverar que no era una lucha exclusiva de un género sino social), pero en un sistema social dominado por los hombres, era más que claro que ellas quedaban relegadas a un segundo plano. La misma Susana Gamba plantea que el documento precursor fue “La Declaración de los Derechos de la mujer y de la Ciudadana”, escrito por Olimpia de Gouges en 1792 como complemento a la Declaración de los Derechos del Hombre, pero con la diferencia de que se establecieron los derechos naturales de la mujer los cuales estaban sojuzgados por los varones. Un año después, Mary Wollstonecraft (muy vinculada al anarquismo) redactó “La vindicación de la mujer”. Y durante el siglo XIX, una de las más destacadas feministas (aunque no se usase el término), fue Flora Tristán (socialista de corte fourierista, pero ligada también a un socialismo anarquista), planteó un proyecto de unión internacional obrera, de donde nacería o se postularían las bases de la denominada Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional. Sería hasta el siglo XX con la lucha de las mujeres por el derecho al voto cuando se harían visibles a las mismas mujeres. Pues además de la lucha por el sufragio, recordemos que en 1908 varias mujeres fueron asesinadas dentro de las fábricas donde laboraban, esto por denunciar las pésimas condiciones en las que se encontraban, lo que generó un movimiento internacional y hasta la creación de partidos feministas en diversas partes del mundo, concluyendo con el famoso Día internacional de la mujer. La controversia: el hembrismo o la sociedad sin hombres En la década de los 60, un Manifiesto causó estupor en la sociedad, la redactora: Valerie Solanas, quién en 1968 hirió a Andy Warhol en un intento por asesinarle. Aquel famoso manifiesto causó revuelo pues en uno de sus primeros párrafos narra lo siguiente: “Hoy, gracias a la técnica, es posible reproducir a la raza humana sin la ayuda de los hombres (y también, sin la ayuda de las mujeres). Es necesario empezar ahora, ya. El macho es un accidente biológico: el gene Y (masculino) no es otra cosa que un gene X (femenino) incompleto, es decir, posee una serie incompleta de cromosomas. Para decirlo en otras palabras, el macho es una mujer inacabada, un aborto ambulante, un aborto en fase gene. Ser macho es ser deficiente; un deficiente con la sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad; los machos son lisiados emocionales”. ¿Qué más nos puede explicar la cita? Evidentemente la ineficiencia, según Solanas, del género masculino en la vida contemporánea, y no solo la ineficiencia, sino la “posibilidad de destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización total y destruir al sexo masculino”. No compete al redactor el hacer un juicio de valor sobre las ideas de Solanas, sino más bien, se coincide en que este tipo de argumentos “son un conjunto de actitudes y prácticas sexistas de prepotencia y discriminación usado en contra de los varones” y además: “Es un parcialismo discriminatorio ciertamente favorable a la mujer en acciones u opiniones”, según lo describe el maestro Miguel Ángel Sánchez Padilla. Este panfleto es conocido como el Manifiesto SCUM, y es uno de los documentos precursores del llamado “hembrismo”, no sabemos si catalogarlo dentro de una de las ramas del feminismo, pues como se hizo en las descripciones referentes a este, el hembrismo tiene poco de feminista, no solo excluye al hombre dentro de la lucha, sino que lo excluye de la sociedad y proclama su desaparición. Según Solanas, el hombre es un sujeto que envidia a la mujer, se sabe incompleto y por ello el varón desea ser mujer, a diferencia de Freud quien arguye que la mujer desea el falo, quiere ser hombre, con Solanas es lo contrario, el hombre quiere una vagina, desea con fervor ser hombre: “En otras palabras, las mujeres no envidian el pene, pero los hombres envidian la vagina. En cuanto el macho decide aceptar su pasividad, se define a sí mismo como mujer (tanto los hombres como las mujeres piensan que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres) y se convierte en un travesti, pierde su deseo de joder (o de lo que sea; por otra parte, queda satisfecho con su papel de loca buscona) y se hace castrar. La ilusión de ser una mujer le proporciona una sexualidad difusa y prolongada. Para el hombre, joder es una defensa contra el deseo de ser mujer. El sexo en sí mismo es una sublimación”. Sánchez Padilla concluye que son varios factores lo que provocan un rol o una acción de hostilidad frente a los hombres tales como la ausencia del padre y el empoderamiento de la madre o la muerte del amor entre ambos géneros cual fuese la circunstancia, el hembrismo tiene su propuesta y está abierta a debate y discusión, pero lo que tal vez no deba ser considerado como una actitud, es la discriminación, el empoderamiento de un género sobre otro. A final de cuentas, invitamos a las y los lectores a indagar y discutir las ideas feministas, y sobre todo, a generar nuevas propuestas acorde a las necesidades sociales, culturales y económicas actuales. Documentos consultados: Feminismo, historia y corrientes http://portales.te.gob.mx/genero/sites/default/files/Feminismo%20aula%20casa_0.pdf Definición de feminismo http://diversidad.murciaeduca.es/orientamur/gestion/documentos/definicion_de_feminismo.pdf Hembrismo, como la evolución de un síntoma a través de generaciones http://fepal.org/wp-content/uploads/0945.pdf Manifiesto SCUM http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v1/PDFS_1/POLIETICAS6_SCUMMANIFESTO.pdf Y un sinfín de Podcast…

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